miércoles, 15 de junio de 2016

EL LATÍN Y LA ASTRONOMÍA

La palabra astronomía está compuesta de dos raíces griegas: astro- (estrella), y la raíz de nomos (regla, norma, orden). La mayor parte de las ciencias utilizan logos, otras ultilizan nomos, Astronomía debía propiamente haberse llamado astrología. pero esta denominación ha sido usurpada por una pseudociencia.
En realidad no es que el nombre haya sido usurpado por una pseudociencia . Sólo que hoy podemos decir que lo que llamamos astrología es una pseudociencia sin ningún valor científico, pero desde la antigüedad hasta tiempos no tan remotos la astrología era la única ciencia que había sobre el conocimiento de los astros y englobaba en sí no pocos saberes científicos. Todos los conocimientos humanos han nacido por un interés práctico. Los primeros geómetras griegos no eran señores interesados en saberes abstractos de trigonometría ni en hallar la teoría del coseno imaginando abstracciones en sus cabezas: eran medidores de la tierra, interesados en obtener parcelas de diversas formas y superficies bien calculadas para la agricultura, para construír, etc. Y así los primeros estudiosos de los astros lo hacían con un fin práctico, como llegar a establecer las medidas del tiempo y sus ciclos, para poder sembrar las cosas en su momento, para poder prevenir fenómenos naturales... Y también para una cosa que era una creencia ancestral que los antiguos que consideraban que el cosmos era uno y estaba íntimamente relacionado: de la misma manera que los astros influían en todos los fenómenos terrestres, climáticos, etc., pensaban que el hombre no podía ser una excepción y que los astros en sus posiciones. movimientos, etc. influían en la vida de los individuos desde su nacimiento. Así una importantísima aplicación práctica de esos saberes durante siglos y siglos fue la elaboración de horóscopos de las personas, sin que ello mermara en el conocimiento científico de los astros. Nadie usurpó nada. Sencillamente cuando empezaron a desecharse esas ideas entre los científicos que estudiaban los astros y empezaron a despreciar la tradicional elaboración de horóscopos y prácticas semejantes, ellos mismos decidieron darse un nombre tan digno o más como astrología, pues la palabra astronomía era empleada por los griegos desde Platón en el s. V a.C. como sinónimo de astrología, e incluso es más exacta porque se refiere a las leyes exactas que rigen los astros y su estudio, fuera de otras consideraciones. También los científicos romanos usaron ambas palabras en latín, indistintamente. Y decidieron darse ese nombre preferente para distinguirse de los que sí hacían de su ciencia una fuente de futuribles, horóscopos y demás acientifismos. Es hoy en día cuando absolutamente todos los estudiosos de los astros son científicos que ya no se rebajan a tales prácticas desechadas entre los científicos. Y así, por supuesto, hoy los astrólogos no son científicos, sino charlatanes y timadores sin la más mínima formación científica, y la palabra astrología ha caído obviamente en el lodazal, pero porque los propios astrónomos la han relegado.

La etimología es la ciencia dedicada a desentrañar el origen y la evolución de las palabras, es una fuente inagotable de sorpresas. Hay numerosas palabras de uso común relacionadas de un modo u otro con la Astronomía. Algunas relaciones saltan a la vista , por ejemplo la relación entre martes y Marte, mientras que en la mayoría de las ocasiones el parentesco no resulta tan evidente. Un ejemplo de este último caso es el origen común entre las palabras enfermo y firmamento.
Un ejemplo de esto es La Osa Mayor y La Osa Menor son dos de las constelaciones que primero parende todo aficionado a las astronomía, ya eran conocidas por este nombre en la época de Homero. En griego oso se dice arktos y desde tiempos inmemoriales los marinos europeos utilizaron estas constelaciones para orientarse , por tanto el adjetivo arktikós pasó a referirse a todo lo relativo al norte, de donde deriva nuestro término ártico.
Otro buen ejemplo de término etimológicamente prolífico es la voz latina merx, mercis que encontramos en las palabras como mercar, comercio, mercado o mercader. La misma raíz latina aprece en el nombre de Mercurio, el dios romano del comercio y también el del planeta más próximo al Sol. Desde la antigüedad cada día de la semana se ha asociado a uno de las planetas más visibles a simple vista , nuestro actual miércoles se corresponde al dies mercurii (día de Mercurio).

1 comentario:

Ricardo Lara blanco dijo...

así que este es el origen de la Astrología, curioso cuanto menos

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